Estoy ordenando el estudio y en éstas que he abierto una pequeña libreta, de las muchas que tengo con todo tipo de anotaciones, para decidir qué hacer con ella... y de golpe, me he teletransportado dos diciembres atrás, a Sevilla capital, puente de la Constitución y un tiempo primaveral... Un viaje que hice sola, para despejarme y ampliar mundo.
En la libreta me he encontrado de todo, cosas que recordaba, otras que he recordado al abrirla, otras que no me dicen casi nada... Direcciones de bares donde ¿comí? ¿bebí?, un dibujo detallado de la Giralda, la visita guiada al Archivo General de Indias, la sesión relajante en los baños árabes (Aire de Sevilla... me encantó), un dibujo de un abrazo (esto será tema en otra entrada), y un borrador de un mail que creo que nunca envié ―¡espero!― a un amante fugaz de finales del noviembre anterior y que me ha sorprendido al releer... Me ha sorprendido lo que he entendido, porque mi letra, aquel día, era de médico con prisas... Supongo que me excusa lo que comento en las primeras líneas "...estoy un poco bebida..." y "...si no me he vuelto alcohólica en este viaje, no lo haré nunca..." (puedo confirmar que así ha sido).
A partir de ahí, planteamientos de vida, preguntas sin respuesta, diagramas de flujo (si hago esto, si hago lo otro... con flechas, bien diseñados), y de repente, en la siguiente página, dos letras:
...y entonces recuerdo: Noche, un bar de tapas de diseño cerca del hotel, y yo, pidiendo un fino de la zona y la camarera (era camarera,...podría imaginarme un atractivo camarero, alto, moreno, de mirada sonriente..., pero aquí la memoria se impone al deseo) diciéndome que aunque estemos en Sevilla, mejor me tome un vino malagueño de uva moscatel, bien frío... y me trae una botella con un impactante MR en la etiqueta (unas iniciales que no me son indiferentes... sentí un escalofrío "Cuarto Milenio", pero duró un flash) y una copita larga... y lo pruebo... y ¡...mmmmmm... deliciooooosooo...!
Repetí la noche siguiente. La última copa en el mismo bar, el mismo vino, y cenando directamente un postre de primero y un postre de segundo (según mi libreta, una fusión de chocolate, helado de pistacho y espuma de rosas que no recuerdo), para acompañar el vino que tranquilamente me podría haber tomado solo, sola. Y en ese momento, escribí el borrador que nunca mandé (había bebido, sí, ¡pero no tanto!).
Hoy recuerdo esa copa de vino que nunca más he vuelto a disfrutar. Ni el vino, ni la ciudad, ni el amante... aunque no descarto repetir un dos de tres ;)
He abierto la primera de las muchas "libretas de Pandora", aunque la intuición me dice ―y también porque me conozco―, que más bien serán "libretas de Padrón", que unas pican e outras non...
www.telmorodriguez.com/index.php/es/marcas/malaga#02
www.airedesevilla.com
www.mcu.es/archivos/MC/AGI/

Al hilo de las "libretas de Pandora", he pensado que quizás te interese abrirte una cuenta en algún sitio como Pinterest y crear una versión digital de esas libretas, por ejemplo, con imágenes de los enlaces que cuelgas en el blog: el vino MR, el libro de Suzy Lee y las historias de Zombies de Cuttlas ;)
ResponderEliminarNo conozco Pinterest. Gracias por la recomendación. Me lo miraré y ya te comentaré... Por lo que me cuentas, me imagino incluso otros usos... ¡Y gracias también por abrir los comentarios del blog!
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