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domingo, 11 de agosto de 2013

6. De balance en el bar

Hoy escribo desde una de mis cafeterías habituales y aprovecho para hacer balance de esta primera semana.
Antes de analizar las estadísticas de mi página, lo haré con las del bar:
En este momento, estamos unas catorce personas sentadas desayunando: Tres parejas, un grupo de tres personas mayores, cinco personas solas (entre las que me incluyo). Bueno, seis... Acaba de sentarse otro.
Uy... además acabo de reconocerlo. Es un señor maniático con sus peticiones sobre el café: no lo quiero largo, pero tampoco corto, a mitad de altura de la taza... y no despierta las simpatías de las camareras, que lo son mucho de simpáticas... Como lo tengo justo en la mesa de al lado, estaré atenta a lo que pase... De momento, nadie le atiende.
Mientras no sucede nada, analizo la primera semana de blog... Éste era un blog que abrí en el verano del 2010...
Le acaban de traer un café con leche y un croissant. Por lo visto ya lo pidió en la barra. Ha emitido una especie de gruñido para dar las gracias. 
En aquel verano, sólo fui capaz de darle nombre al blog, pero no redacté nada, o nada que dejara guardado...
Se acaba de levantar para coger "La Vanguardia"... Lo veía ausente de su desayuno, y es que estaba esperando  su presa. El periódico lo tenía aquel grupo de tres y él los estaba observando para no perder la oportunidad de ser el primero en recuperarlo. En este caso, ha vocalizado muy claro. Ahora está atento a su lectura, mientras moja una punta de croissant en el café...
Hace unos días lo recuperé y, durante un buen rato, intenté cambiarle el nombre, buscar otro que me fuera sugerente... y nada... Todo lo que se me ocurría como original, Google lo acababa encontrando... Hice varios intentos y al final, volví al origen, a mí misma y me dije: "adelante con mi primera idea".
Y aquí estoy, acabando de redactar la sexta entrada...
El hombre ya ha acabado el desayuno. Aparta los platos a la mesa contigua (está sentado en dos mesitas juntas de cuatro plazas en total) y se centra en la lectura. Se ha puesto gafas... pero algo le incomoda... Acaba de interaccionar con otra camarera. Le ha pedido la prueba del algodón, el "cafetonet", ése que no hay que hacerle ni muy largo ni muy corto... 
El análisis que puedo hacer de esta primera semana es muy personal. Estoy contenta por haber arrancado el blog, también por lo que estoy aprendiendo...
El cafetonet ha llegado. No ha mostrado mucho interés... De momento, la altura le debe parecer aceptable...
He de decir que las camareras de la cafetería son muy habilidosas, y aprenden rápido, casi instantáneamente, las idiosincrasias de la clientela... Las mías se las saben todas...
...y por el buscar ideas a diario, y dedicarles mi tiempo.
Sé que la mayoría de las visitas de mi blog son mías... Hasta que he descubierto que pueden no contarme, pues ahí estoy inflando los datos...
Y no sé si también antes estaban infladas las estadísticas del bar. Ahora mismo, todo son parejas, excepto el señor maniático (que hoy lo es un poco menos) y yo... Será que la gente sola desayuna más rápido, y que escribir y leer requiere más tiempo y que por eso aquí estamos... O que los dos somos maniáticos y buscamos la compañía de personas a dos metros en los bares... A dos centímetros, se nos descubre demasiado...

En resumen, arrancando mi blog, divirtiéndome y con ganas y las camareras dominan a la perfección el arte del "cafetonet", con lo que por ahí, ya no hay historia...
Acaba de llegar una señora sola, que se ha sentado frente a él... Aquí puede haber historia... Vaya, él se levanta y se marcha. Se acabó por hoy.


PD: Haciendo caso a lo aprendido durante esta semana, vuelvo a Cuttlas (porque me gusta), a los zombies (porque son entrañables) y a una historia con café (porque me estoy acabando el mío).

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